Receta para el auge de la extrema-derecha:
- Pobreza y desesperación.
- Que toda la nación del estado se sienta oprimida.
- Que aparezca un líder con labia para darle lógica a lo ilógico.
- Un conjunto de ideales en el que se enaltezca el sentimiento de unidad nacional.
- Desconfianza de la clase política.
- Declarar un enemigo común.
La corrección política aparece precisamente como una forma mediática de suavizar las posturas, ya que nadie quiere ser considerado de una ideología extrema. Durante mucho tiempo hemos estado viviendo esta situación, aquí y en la mayoría de países, pero cuando la situación de un estado es demasiado precaria, se identifica el discurso moderado como el de los conformistas.
En los países del Europa oriental, herederos de la antigua Unión Soviética, el discurso de extrema derecha toma cada vez más fuerza (15% de los votos en las europeas, alcanzando el 40% en las zonas rurales). Y ya no hablamos de extrema-derecha en el sentido más económico de la palabra, sino que hablamos de la imagen fascitoide de una ideología ultra-conservadora y racista.
En 2003, se hizo un trabajo de campo entre más de 500 estudiantes de Historia, muchos de los cuales deberían ser ya profesores hoy. El 50% opinaba que los gitanos representan "un peligro para la sociedad húngara", el 33% creía que los gitanos están "genéticamente predispuestos a cometer crímenes" y el 21% consideraba que los judíos son "nocivos" para la sociedad.
Fuente: Pere Rusiñol, Diario Público (31-10-09)
Y yo pienso: ¿ Nos faltan en Europa algunos de los 6 ingredientes arriba descritos? Estoy convencido que la extrema-derecha resurgirá, pero también creo que hay más formación que en la década de los 20 y 30 para no volver a cometer tal barbaridad.
P.D.: En abril de 2010 se celebraron las elecciones al parlamento húngaro, con gran éxito de la ultraderecha...Parece ser que es totalemente irremediable una respuesta afirmativa a la pregunta que da título al artículo.
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