domingo, 27 de septiembre de 2009

¿ Cual es la verdadera?






Dice un viejo refrán castellano que una cosa es pregonar y otra diferente es dar trigo. Se puede predicar talante pero cuando le toca el problema al predicador, entonces la cosa ya cambia muy sustancialmente.

Una foto de la familia del Presidente Zapatero junto a Obama y señora ha aparecido esta tarde en Diarioabierto.es, periódico digital muy cercano al PSOE. Poco después, una orden salida de las oficinas presidenciales de Moncloa ha impuesto la inmediata retirada de dicha foto, basándose en la edad de las dos hijas de Zapatero, orden que dicho medio acató de manera inmediata. Pero claro, muchos nos preguntamos: si el Presidente del Gobierno de España no deseaba que las caras de sus hijas salieran a la luz pública, ¿por qué demonios acude con ellas a un acto público en el Metropolitan donde iba a reunirse con el hombre más poderoso del planeta?. ¿Por qué no tomó nota de la actitud de su idolatrado Obama que previsoramente sí se abstuvo de llevar con él a sus hijos a un acto que era de marcado carácter público junto a otro presidente de un país amigo?.

La foto, propiedad de la agencia EFE, es decir, agencia pública, es decir, agencia propiedad de todos nosotros, ha sido censurada urgentemente por Moncloa. Después se ha ordenado su retirada y la destrucción física de todo rastro de ella. Pero en menos de una hora esa foto ha invadido ya de manera irreversible la red, a través de millones de foros. Mañana con toda seguridad -y diga lo que diga Moncloa- será portada de varios diarios de tirada nacional.

Ahora se abrirá con seguridad un enorme debate sobre si esa censura, en base a la edad de las jóvenes, era procedente o no. Los argumentos a favor o en contra de esa decisión pueden ser amplísimos y muy interesantes.

MODIFICACIÓN de 29 de septiembre de 2009: Aprovecho y añado la última polémica relacionada con el asunto, desatada por un muy "controvertido" articulito de Antonio Burgos, muy bello en la prosa como siempre, pero desatinadísimo como nunca:

Que las niñas de Zetaparo eran dos callos horrorosos lo sabían los más íntimos en La Moncloa, pero ahora se ha enterado España entera. Son de salir corriendo. Yo no sé si es porque iban vestidas de Jalogüín, o porque lucían el uniforme oficial de los góticos, pero tú te encuentras a las 12 de la noche con estas puñeteras niñas en una calle oscura, se te acercan, un poner, a preguntarte dónde para el autobús de Alcosa, y del salto que pegas del susto llegas corriendo a Carmona.
Góticas. Los lectores que me piden este artículo me aseguran que son góticas. Vamos, como la ojiva de San Julián, pero sin el recuerdo de Fernando Moreno sacando el palio de La Hiniesta. O como la propia imagen gótica de La Hiniesta (que está por cierto en el Ayuntamiento y que no sé cómo no han mandado ya retirarla por la cosa del Nacional Agnosticismo y de quitar los crucifijos). ¡Qué ofensa para el arte gótico, llamar góticos a estos adefesios con botas de la Brigada Paracaidista en Sidi Ifni y muñequeras de levantador de pesos de Galisport! Por el volumen de su bulto redondo, así achaparrado, más que góticas me parecen románicas, que como las vea Brigitte Bardot, va y las protege. Pero, vale, aceptamos gótica como animal pinnípedo. Yo les diría algo más fuerte, pero como son menores, me callo.
(…) Me explico, finalmente, por qué Zetaparo no quería que saliera la foto. No era por las niñas en sí ni por la leche que mamó la protección del menor. Era para que no viéramos al completo este retrato de familia. Monster.














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